Aprender a pedir perdón.

Enseñar a un niño a pedir perdón y reconocer la propia culpa forma parte de la educación en valores que, tanto la familia como los educadores, deben proporcionarle durante su desarrollo. Los padres pueden seguir distintas pautas para que aprendan a pedir disculpas desde pequeños: servirles de guía, darles ejemplo, ser perseverantes e instarles a corregir los errores. De esta forma, aprenderán por qué hay que pedir perdón y sentirán la necesidad de ser perdonados. Este artículo se desvela cómo enseñar a un niño a pedir disculpas.

La educación en valores forma parte esencial de la formación integral de los niños. Conductas que pueden transmitir los padres, como la solidaridadtolerancia, generosidad, responsabilidad, honestidad y el respeto, facilitan la convivencia. Y también forman parte de las habilidades sociales que los pequeños deben adquirir para relacionarse de forma satisfactoria con los demás.

A los niños, todavía inmaduros, les cuesta perdonar Continue reading Aprender a pedir perdón.

La lectura!!!

Hábitos de lectura : Hoy más que nunca, la lectura corre el riesgo de ser vista por los niños y niñas como una imposición más de padres, madres y profesores. Ante un mundo lleno de artículos tecnológicos ¿cómo podemos explicarles a nuestros hijos e hijas que la lectura puede proporcionarles un mundo maravilloso de experiencias y desarrollar su creatividad, vocabulario e imaginación?

Los expertos aseguran que es precisamente en la primera década de la vida cuando las personas pueden adquirir este hábito; en esos diez primeros años se tiene la oportunidad de asimilar para siempre el placer de leer, afirman que se aprende a disfrutar de la lectura y, por lo tanto, hay que ser conscientes de que se trata de una actividad que se puede enseñar.

Para ello, es básico el núcleo familiar. Enseñar a leer es la asignatura que los padres y las madres deben transmitir a sus hijos e hijas, teniendo en cuenta siempre su carácter, motivación, apetencias e intereses. En definitiva, deben asumir el reto de estimular la curiosidad por los libros. Como toda actividad, la lectura requiere constancia para convertirse en hábito. Nunca se debe obligar a leer, pero sí se puede (y debe) convertir en un hecho cotidiano. La clave radica en que acabe formando parte del tiempo libre, igual que ver la televisión o jugar.

En edades muy tempranas serán el padre y la madre los que directamente ejercerán esta función. Con el tiempo, el espacio dedicado a la lectura se irá ampliando, y serán los propios niños y niñas quienes decidirán cuánto, cuándo y dónde van a leer. Continue reading La lectura!!!

No son adultos en miniatura

A diario me toca ver cómo los adultos se dirigen a los niños, por ejemplo, en el supermercado la mamá retando al hijo ante la infaltable “pataleta”; cuando los papás se encuentran con un amigo le dicen al niño “ya pues salude con un besito”; cuando los van a buscar al colegio los llevan corriendo acompañado de la frase “ya pues apúrate” en fin, tantas actitudes que los adultos producto de la vida agitada ni siquiera nos detenemos a pensar. Claro, es que somos adultos y como tal funcionamos desde un mundo distinto, nos encantan los niños bien educados los “viejos chicos” porque medimos las conductas de los niños en base a nuestros parámetros. A este predominio de la visión de los adultos por sobre los niños es lo que Barudy llama “cultura adultista”.
Pues bien, somos hijos de esta crianza adultista en que aprendimos a comportarnos según las expectativas de éstos, por lo que dichos rasgos saldrán a flote en algún momento cuando formamos a nuestros hijos. El modelo educativo que asumimos los adultos no es cuestión de elección, sino que se asocia a  las creencias que se tienen sobre el proceso de crianza – educación y,  a las propias vivencias que  se  hayan tenido a lo largo de la vida. Es así cómo la influencia de nuestra representación social de infancia, entendida como “el conjunto de creencias compartidas por la sociedad de lo que significa ser niño” (Ps.Josefina Martínez), determinará la manera de relacionarnos con los niños.